La historia de Pullman Bus Costa Central contada por sus propios dueños

A continuación les dejamos la historia de la empresa Pullman Bus Costa Central, contada por sus propios dueños a través de la web www.pullmancosta.cl.

Al terminar la década de los sesenta, dos empresarios de San Antonio, don Samuel Venegas y don Pedro Farías decidieron fusionar sus líneas Vía Mar y Buses Horizonte para emprender un proyecto común de transporte de pasajeros hacia la ciudad de Santiago. Estamos hablando de 1968-1969. Establecieron un servicio regular y más económico, entre San Antonio-Santiago y Cartagena-Santiago.

Captaron rápidamente mucho público. La gente prefería el bus al tren, sobre todo en verano. En ese entonces, la antigua empresa Pullman Bus no era capaz de satisfacer toda la demanda hacia esa zona. Así se creó Vía Horizonte, por fusión de los nombres de ambas firmas. Comenzaron a trabajar con buses dados de baja por otras compañías, los que se refaccionaron y se ofrecieron a tarifas más convenientes para el público. Sus dueños privilegiaron ayudar a la gente de la zona, que los comenzó a preferir, y les dio la posibilidad de progresar.

En una época en que la industria nacional pasaba por una recesión, decidieron comprar los chassis en Chile. Ordenaron la fabricación de quince buses en la carrocera Cuatro Ases. Las acondicionaron de la mejor forma en cuanto a asientos, vidrios, etc.. Los pusieron en servicio y fueron todo un éxito. La gente siguió prefiriéndolos, por ser locales y ofrecer precios más adecuados a su bolsillo. Hicieron ofertas: descuentos de un 50% para los conscriptos del Ejército. A los estudiantes también se les ofrecieron tarifas con un 50% de descuento o más. Establecieron horarios más temprano, para que la gente viajara a consultas médicas a Santiago. El primer recorrido salía a las seis de la mañana, pasaba por todos los pueblos y demoraba una hora cuarenta y cinco minutos. Otras compañías tardaban hasta tres horas. Generaron bienestar social, y demostraron que no sólo querían ganar dinero sino que también los motivaba el desarrollo y crecimiento de sus coterráneos. Con los descuentos a los estudiantes, se ganaron la voluntad de los padres para viajar en Vía Horizonte.

La gente hacía cola en la Plaza San Borja de Santiago para sacar un pasaje y viajar en sus máquinas. Los preferían, aunque máquinas de otras líneas estuvieran semivacías.

Sus fundadores hicieron una sociedad de hecho. No de derecho. Se basaba en la palabra y la voluntad de dos amigos que tenían voluntad de trabajar y de servir. ¡Así era antes! ¡No se necesitaban contratos! Bastaba con un apretón de manos.

La demanda siguió creciendo, y decidieron extender sus servicios desde Santiago a todo el Litoral Central (Cartagena-San Sebastián, Las Cruces, El Tabo-El Quisco y Algarrobo). Adquirieron más buses, y la vez permitieron que otros pequeños empresarios de la zona pudieran incorporarse a la naciente empresa. Ahí crearon una empresa conforme a derecho. Se llamó Asociación de Empresarios del Transporte de Pasajeros Vía Horizonte. Eso fue en el año 1971. Su política de trabajo se sostenía en que los buses debían cumplir sus horarios, aunque no hubiera público. Su lema señalaba: “No podemos estar esperando que aparezca la gente para echar a andar el bus. Los horarios debían cumplirse. También implementaron la innovación comercial, para esa época, de reservar asientos numerados para los pasajeros frecuentes. Suscribieron convenios con el Hospital de San Antonio, la Cruz Roja, la Escuela de Ingenieros Militares, con los jubilados y montepiados, con los trabajadores de la Empresa Portuaria, con las industrias y organizaciones sociales en general. Ellos podían viajar sin plata, y sus representantes pagaban semanalmente sus pasajes.

El siguiente paso fue extenderse al recorrido Santiago-Viña del Mar-Quilpué-Villa Alemana. Los buses salían cada treinta minutos. Primero bajo la razón Vía Horizonte. En 1976 se fusionaron operativa y comercialmente con Pullman Bus que a esa fecha venía en franco declive por problemas entre sus socios. No sólo aprovecharon el nombre, sino que incorporaron a nuevos operadores y al personal clave y experimentado que quedó sin trabajo. El servicio de la nueva Pullman Bus lo defineron entre todos los empresarios. Tenían veinticinco buses nuevos de origen brasileño, pintaron las máquinas con con tonos amarillo y verde. Lo curioso es que en ese tiempo Elías Figueroa era el ídolo futbolístico, y la gente llegó a creer que la empresa le pertenecía, por los colores de la bandera de Brasil, así que, con mayor razón, la prefería.

De sus comienzos, se la recuerda como una empresa “artesanal, pero muy bien planificada”. A pesar de ser más de veinte socios, idearon un sistema de producción y reparto de ingresos muy bien concebido, donde “el que trabajaba más, ganaba más” y donde “no habían vivos ni avivados”, pues se pagaba por viaje, independiente de la cantidad de pasajeros que transportara el bus de cada socio.

En 1979 se recibieron alrededor de 40 buses nuevos, Marco Polo III. Decidieron abrir una línea al sur: desde Santiago a Curicó-Talca-San Javier-Villa Alegre-Constitución, con frecuencias cada 30 minutos. El servició prendió. La gente comenzó nuevamente a preferirlos, en relación al tren, que se estaba debilitando.

Al integrar a otros empresarios demostraron que el ánimo no era avasallar a los pequeños, sino compartir un proyecto común, y evitar la destrucción entre sí, de los emprendedores.

Con el tiempo, y sin darse cuenta, sumaron más de veinte empresarios operadores de transporte de pasajeros, hoy socios accionistas de esta gran empresa.

Actualmente, a Pullman Bus Costa Central le va bien. Su servicio es muy bueno. La calidad de las máquinas, extraordinaria. Ningún bus puede tener más de tres o cuatro años de antigüedad para trabajar y entregar la calidad y el confort que sus usuarios requieren y valoran.

Hoy Pullman Bus Costa Central tiene una flota de 250 buses y cubre 10 destinos desde Santiago hacia las principales ciudades de la V Región.