Sabrosa conversación sobre Fénix, Andes Mar Bus, Turbus, Via Sur y otras: Así pelaban a las empresas de buses en el año 1969 en el Senado

Corría el 23 de abril del año 1969 en el Senado de la República de Chile, durante la presidencia de Eduardo Frei Montalva y en la hora de incidentes de la sesión ordinaria 51, hablan de las irregularidades en el transporte interprovincial de la época.

En el documento guardado en la web del Senado, se puede leer material histórico donde hay duras críticas al dominio democratacristiano de las empresas que dominaban en la época. Al mismo tiempo se apunta contra el control de ciudadanos extranjeros de empresas de la época.

Así podemos ver discusiones que involucran a Andes Mar Bus, Fenix, Pull Bus Norte, Turbus, Chilebus, Cóndor Bus y la propia Pullman Bus, donde se habla de los empresarios de la época, como Jesus Diez, Angelo Zegard, Rufo Armendáriz, Tomás Canales y Benjamín Barrios.

También se citan empresas como Via Sur, LIT y Jedimar, Flecha Verde, Livat, y algunas líneas locales de Santiago como Tropezón, Ovalle-Negrete y Pila Cementerio.

Documento histórico

Lo que viene es la discusión en el Senado, entendiendo que los integrantes conversaban sobre los temas y no eran resoluciones en concreto. Siempre recordar además que estos textos relatan una sesión de más de 50 años atrás.

IRREGULARIDADES EN EMPRESAS DE LOCOMOCION COLECTIVA. OFICIOS.

El señor BARROS.-

Señor Presidente, deseo ampliar un poco más las informaciones que proporcioné en las últimas sesiones anteriores al receso sobre el escándalo de los «capos» autobuseros que alzan tarifas con la complicidad del señor Saldivia y de los a láteres democratacristianos.

Desde luego, fue «vox populi» la manera como se obtuvo la caja electoral-política en el gremio.

El sindicato, dirigido hasta ayer por el señor Ernesto Cisternas y su camarilla democratacristiana de regidores -Villadango y el regidor de Santiago señor Escobar-, obtuvo recursos financieros mediante la reventa de boletos desde su adquisición en Especies Valoradas. Por ejemplo, un rollo de boletos que valía 4,75 escudos era vendido por el sindicato en 11,10 escudos, con lo cual obtenía una utilidad de 6,45 escudos, para cubrir falsamente las llamadas cuotas sindicales, de seguros y las otras gabelas de siempre. Ya este asunto fue ampliamente debatido en la prensa, que mostró los malos manejos de Cisternas Solís y encubridores. Inclusive, se llegó hasta los tribunales de justicia para atacar a las personas y diarios que habían expresado esta verdad. Es de suponer el destino que se dio a la diferencia de precio, pues el partido único controla desde la Tesorería hasta el último empleado, antes y después de las elecciones de marzo.

Otro hecho: si analizamos el decreto Nº 164, de 3 de mayo de 1968, según el cual se obliga a los empresarios interprovinciales al seguro del pasajero, y si observamos la forma como se controla esta imposición, veremos claramente que hay peces gordos que defendieron este decreto y lo sacaron a su amaño.

Yo me pregunto: ¿cuánto dinero se burló al Instituto de Seguros del Estado desde mayo hasta la fecha? Por ahí se habla de «facilidades de pago». ¿Quién las controla? Si consideramos que se trata de un gravamen de 1%, es posible que se encuentren impagos millones de pesos.

Solicito que se oficie a la Contraloría General de la República, recabándole que informe de qué manera se ha cumplido este decreto y qué medidas se tomarán en contra de las empresas que lo han burlado.

-Se anuncia el envío del oficio solicitado.

El señor BARROS.-

Del mismo modo, solicito oficiar al regidor democratacristiano de Valparaíso, don Adolfo Airola, en su calidad de presidente de la Confederación, para que nos informe sobre el monto y destino de los dineros percibidos.

-Se anuncia el envío del oficio solicitado.

El señor BARROS.-

¿Qué dice a todo esto don Samuel Pereira, connotado democratacristiano, anfitrión del señor Saldivia y relacionador público del gremio?

Si hay problemas en el transporte colectivo urbano, peores son los problemas de la locomoción rural.

El decreto 493, de 1968, sobre alzas de tarifas en los servicios de locomoción rurales, da para meditar. La fijación de tarifas se ha hecho sobre la base del sistema de kilometraje, haciendo un paralelo con las de la Empresa de Ferrocarriles del Estado, en circunstancias de que los servicios estatales tienen mayores gastos, por cumplir efectivamente con las leyes sociales.

A las empresas particulares de locomoción interprovincial se les fijaron tarifas preferenciales, que se reajustaron en noviembre de 1968; gozan de franquicias de importación para traer buses Pullman y usan crédito estatal, pero la mayoría falla en el cumplimiento de las leyes sociales. ¡Para qué hablar de las de orden tributario!

¿Cuándo empezarán a cumplir con el seguro de los pasajeros, al que están obligadas en virtud del decreto 164, de 9 de octubre de 1968? Según parece, la empresa Andes Mar Bus cumple la disposición; pero las otras explotan a su manera desde mecánicos hasta el último mozo. Carecen de grandes organizaciones visibles, pues no les interesa dejar en Chile evidencias de la utilidad obtenida. La mayoría de las empresas son extranjeras. Tal es el caso, por ejemplo, de la Andes Mar Bus, cuyo capital es 80 % francés y 20% chileno, del señor Subercaseaux; también es el de las empresas Pull Bus Norte, Chile Bus, Tur Bus y Cóndor Bus, cuyos dueños son españoles. Vía Sur es propiedad de un señor de apellido Zegar, también extranjero. También están en el mismo caso LIT y Jenimar (Jedimar), de la línea al sur, cuyas alzas han sido exorbitantes, ya que con esto favorecen a la popular línea Flecha Verde, cuyos dueños, miembros de la Democracia Cristiana, son como la gracia de Dios: están en todas partes, pero nadie los puede ver. Otro de los privilegiados sería la empresa Rancagua, del regidor democratacristiano Jesús Diez, también señor todopoderoso de las líneas Tur Bus, a Valparaíso, cuyas prebendas son la tremenda flota de Magirus al Norte y La Ligua, con sus flotas de Mercedes Benz. Este es el pueblo del regidor democratacristiano, amigo espiritual del señor Saldivia y Ronald Soto, jefe de importaciones, ya que se sabe que este último estuvo a cargo de la campaña electoral en O’Higgins. De sobra estaría preguntar quiénes son socios de la empresa Flecha Verde y qué tarifa cobran actualmente, pues es «vox populi» que esos señores están vinculados a La Moneda.

Otro poderoso es Vía Sur, de propiedad de Angel Zegar, extranjero que se ha hecho millonario explotando el servicio.

Pero, acercándonos más a Santiago, tenemos otro caso típico: la línea Santiago-Buin. Antes del «arreglo de bigotes» – vale decir, de tarifas- el valor del pasaje era de ochenta centésimos. Hoy día está sobre un escudo treinta. Esta línea es, en parte, de uno de los poderosos autobuseros capitalinos. Me refiero al dirigente de la cooperativa Carlos Bufadel y Raimundo Valenzuela, que tuvieron la preferencia en 1966 de parte de la firma IBF para la entrega de las primeras doce máquinas carrozadas, a fin de comenzar la explotación de los servicios expresos. Pero, según ellos, esto se consigue con el billete grande, pues hay que empezar desde las altas autoridades democratacristianas de Buin, que son los padrinos espirituales de estos señores.

En cuanto a la red norte, debemos analizarla en forma detenida en lo relativo a sus tarifas y, estructuras. Ella tiene una importancia nacional, pues, dada la dificultad del terreno, la competencia es muy difícil. Un Gobierno chileno es responsable, a nivel de progreso nacional, de haber otorgado créditos estatales a la organización de líneas de larga distancia por la carretera al norte, y no a la Empresa de Ferrocarriles del Estado, según lo exige el interés del Estado. Jamás debieron entregarse dichos créditos a firmas particulares, de las cuales la mayoría no son chilenas. Los nacionales han sido «boicoteados» y tramitados por las autoridades del transporte, haciéndolos perder sus capitales.

Señalaré las firmas monopolistas, peores que en los Estados Unidos de los tiempos de Al Capone, pero defendidas por la Democracia Cristiana y con intereses en ella, que han usado del crédito nacional y tratado de hacerse multimillonarios teniendo como lacayos a toda esta «maffia» de empresarios. Es aquí donde los funcionarios de la Subsecretaría de Transportes obtienen las mejores prebendas, ya que el viaje Santiago-Arica de un bus de pasajeros y transporte da, por término medio, una entrada bruta de trece mil escudos.

Para comprobarlo, no hay más que fijarse en las tarifas, que fueron alzadas en 23 escudos -el pasaje costaba 112 escudos y ahora vale 135,50 escudos-. La línea privilegiada democratacristiana Santiago-Iquique –la empresa Fénix– cobraba antes 99,80 escudos; ahora, el pasaje vale 126,50, es decir, ha experimentado un alza de 26 escudos. El transporte Santiago-Chuquicamata costaba 83 escudos; ahora, cuesta 100 escudos. Andes Mar Bus, Livat y otros, cobraban 72,80 por la tarifa hasta Antofagasta; ahora, cobran 90 escudos. «Grosso modo», tienen razón estos empresarios al defender sus utilidades; pero no tienen derecho a oponerse a la existencia de otras líneas. Ellos controlan con sus flotas toda la red norte y las de provincias intermedias hasta Arica, pero se cuidan de no hacer servicios directos a Pueblo Hundido y Potrerillos.

Se calcula que la empresa Andes Mar Bus obtiene utilidades brutas mensuales de un millón y medio de escudos. La firma Pull Bus Norte, Arica-Santiago, del señor Rufo Armendari y Tomás Canales, obtiene en promedio utilidades de seiscientos millones. La Empresa Fénix, Santiago-Iquique, logra un beneficio de quinientos millones de pesos. Esta firma comenzó bajo la razón social de Ortiz, Salvo y Mazo, todos empleados de Correos que, según entiendo, tuvieron la suerte de ganar en la Lotería para juntar el capital, cubierto por algunos personajes de este régimen. Hoy día también es socio don Tomás Canales. El señor Ortiz pasa a ser un todopoderoso de los huevos ricos de la movilización interprovincial y peruana. Chile Bus, de propiedad de don Enrique Ferrer, español, democratacristiano, que mantiene los servicios Santiago-Valparaíso-Arica y Valparaíso-Santiago, tiene una entrada bruta de más o menos mil doscientos millones de escudos, pero obliga al personal a hacer el viaje a Arica sin descansar. El dueño de esta empresa monopólica se jacta de que nadie instalará servicios entre Santiago y Arica, porque él mantiene muy buenas relaciones con el gobernador de esa ciudad, que integra la Junta Reguladora del Tránsito y se encarga de informar negativamente toda solicitud para instalar nuevos servicios intermedios. Cuenta, además, con la entera confianza de los señores Saldivia y Soto. También se calcula en 800 millones la utilidad de la firma Benjamín Barros (Barrios), que hace el recorrido Santiago -María Elena, otro de los monopolistas del servicio nortino. Las entradas de las demás líneas -Tocopilla, Empresa del Choapa- también son cuantiosas.

He aquí una síntesis de lo que es este gremio en lo relativo a las tarifas. Ninguno de estos poderosos magnates que mantienen recorridos rurales e interprovinciales, explota en el país los servicios populares, cuyas tarifas para la ciudad de Santiago estaban fijadas en 23 y 35′ centésimos antes del alza ilegal que consiguieron.

¿Por qué la opinión pública ha de aceptar que no se investiguen hasta las últimas consecuencias los delitos tributarios perpetrados por estos émulos de Al Capone?

Hay empresas convertidas de la noche a la mañana en sociedades anónimas, como la empresa Pullman Bus, de propiedad del señor Ramón Medina.

Solicito oficiar a la Contraloría al respecto y también una inspección de este organismo y de Impuestos Internos sobre todos los empresarios de la locomoción colectiva particular, a fin de obligarlos a mostrar sus utilidades desde 1964 en adelante, pues hay empresarios que ayer fueron de franciscana pobreza y, por el hecho deprofitar en el partido único de Gobierno y obtener granjerías del Banco del Estado, hoy son potentados que abusan con el pueblo.

-Se anuncia el envío del oficio solicitado.

El señor BARROS.-

También pido que se me informe sobre la nómina de los propietarios de esas empresas.

Repito: si consideramos un caso, la empresa Fénix, que hace el servicio entre Santiago e Iquique, sociedad integrada por los señores Mazo, Salvo y Ortiz, a quienes mencioné anteriormente, y a los cuales se ha agregado el señor Tomás Canales, todos democratacristianos, tendremos configurado un conjunto de «caballeros de industria», profitadores de los beneficios de un negocio lucrativo a expensas de los «asentados» y «no asentados» pasajeros. El señor Canales, afortunado y adinerado del régimen actual, es socio de Forestales, de S.E.G., fábrica de carrocerías, posee una poderosa flota de camiones en el norte y en Bío-Bío y es socio principal de la empresa Pull Bus Norte y el mejor abonado de los señores Saldivia y Soto. Aquí puede meter sus narices el Departamento de Delitos Tributarios y ver cómo se enriquecen los «pulpos» democratacristianos. ¿Acaso no sabemos quién era Ronald Soto, jefe de importaciones y equipamiento de servicios interprovinciales antes de 1964, y quién es ahora? ¿No sabemos que en 1966 viajó al extranjero, favorecido por el señor Saldivia, para tramitar una importación de buses y mantener el poder, tipo Al Capone, entre la Democracia Cristiana y los, altos funcionarios de la Subsecretaría de Transportes? De nada valen las bravatas del señor Pareto -que se ha querellado contra el diario «El Siglo»- y sus protegidos.

Los hechos son notorios. Soy amigo de Floridor Arriagada Hernández, con quien además de otros amigos, he conversado sobre estas irregularidades. El es empresario de microbuses desde 1948 y ex regidor de la Municipalidad de Maipú. Dispone de tres «pullman» para que viajen gentes modestas, con servicios higiénicos y acomodaciones para carga y pasajeros. Se les fijó tarifa, contaban con informes favorables de la Contraloría, patente al día y revisiones realizadas por la Subsecretaría de Transportes. Pero como el señor Arriagada es radical, naturalmente no se le permite trabajar ni en servicios particulares en el norte. Los señores Saldivia y Soto lo tramitaron hasta hoy y lo arrojaron a la miseria. El señor Freí, a quien recurrió en dos ocasiones, también lo tramitó.

Solicitó información, por oficio, del señor Saldivia sobre el estado de la petición de don Floridor Arriagada, pues resulta inexplicable que con alto puntaje se le posponga en tal forma.

-Se anuncia el envío del oficio solicitado.

El señor BARROS.-

En fin, podría decir muchas cosas más, pero no dispongo del tiempo necesario. La rebeldía está comenzando, pero ya llegará el día en que el pueblo se defenderá también en forma airada de esos pésimos funcionarios, de los «capos» que tienen la impudicia de negar mejores condiciones a sus choferes y mecánicos. Soy un rebelde con causa, al cual no arredran ni las amenazas ni asustan los «remitidos» ni las «solicitudes» de estos tránsfugas de las necesidades del pueblo, como es la locomoción colectiva particular. Ya llegará el socialismo para estatizar y poner en vereda a las sabandijas.

El cambio de dirigentes del sindicato ha servido para dejar las cosas igual o peor que antes. Los mismos democratacristianos encaramados en las ruedas locomotivas de la explotación y el abuso. Juan Marinakis, presidente, ex tesorero del sindicato desde los tiempos de Palma, trabajó en la caja electoral del señor Frei. Además, este democratacristiano, presidente de la línea Ovalle-Negrete, ha obtenido las mejores tarifas para su negocio. Carlos Bufadel, presidente de la Sociedad Cooperativa que ha manejado dineros aportados por el sindicato -dineros no registrados en parte alguna-, es dueño de microbuses del recorrido Buin-Maipo, y socio de Valenzuela, presidente de la línea Pila-Cementerio.

Solicito oficiar a la Contraloría General de la República para que informe sobre los dineros en tesorería y sus destinos. Además, pido que realicen investigaciones el Departamento de Inspección del Trabajo y el Departamento de Cooperativas del Ministerio de Economía.

-Se anuncia el envío de los oficios solicitados.

El señor BARROS.-

El secretario del sindicato es Hugo Hipps, presidente de la línea Tropezón, yerno de Luis Gálvez, consejero de la Cooperativa de Autobuses, con igual mentalidad que la de Carlos Bufadel.

Del directorio anterior persiste Cisternas Solís, a quien se sindica como el «capo» que se ha prestado para todos los «enjuagues» de tipo abusivo y electorero de la Democracia Cristiana y de los «momios» del régimen. Ya tuve oportunidad de denunciar sus «enjuagues» en una intervención que realicé en el Senado antes del receso. También quedó en la directiva el ex secretario, Rene Concha, presidente de la línea San Bernardo.

Todos estos socios o «caballeros de industria», en íntima relación con Saldivia y demás «capos», ¿se preocuparán del bienestar colectivo?

Solicito que la Contraloría compruebe que la venta de boletos sea hecha a cada socio o empresario, a fin de evitar en el futuro que los «capos» destinen un 70% de su producido para mantener cajas electorales.

Por último, pido que el carnet escolar sea vendido por el Ministerio de Educación, y también que esa Secretaría de Estado informe respecto de la forma como se negocia ese carnet y sobre qué se han hecho las máquinas adquiridas para el transporte exclusivo de estudiantes, las cuales, para vergüenza, no circulan por ninguna parte de Santiago. Sin embargo, se las ha visto paseando, con los desconocidos de siempre, por las diferentes playas del país. ¿Qué hacen en el garaje – Vicuña Mackenna con Bustamante, tercera cuadra- sin prestar uso, sino abuso?

-Se anuncia el envío de los oficios solicitados.

El señor BARROS.-

Insisto en que la Contraloría debe intervenir e investigar en la Subsecretaría de Transportes, pues es «vox populi» que dicha repartición se ha convertido, igual que el Banco del Estado, en la «central de coimas» de este Gobierno.

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