Sol del Pacífico y La Porteña: Pasajeros están hasta la tusa con el servicio “vía aeropuerto” hacia el Gran Valparaíso

Por Soyquillota.cl

Corría mayo del 2010. A nuestra redacción llegó un “dato” que, pensamos, sería la gota que rebalsaría el vaso y que cambiaría para siempre el transporte entre el Gran Valparaíso y la zona de Quillota-Calera. Carabineros había infraccionado a la empresa “Sol del Pacífico” por trasladar pasajeros en el maletero de la máquina, poniendo en riesgo sus vidas y transgrediendo toda normativa del transporte público.

Sin embargo, tras esa multa, a la que se sumó una infracción de la Seremi de Transporte, todo seguiría igual.

Los castigos serían sólo una anécdota en un historial de irregularidades que, hasta ahora, ninguna autoridad se ha atrevido a fiscalizar ni castigar con dureza. Mientras en Santiago la preocupación cunde por un alza de $10 ó $20 pesos, en esta ruta las empresas suben en $300 el valor del pasaje como si nada y, lo que es peor, mantienen un servicio cuestionado por los pasajeros, como grafican los numerosos relatos recogidos a través de las redes sociales.

En las comunas de Quillota y La Calera, no hay nadie que no haya escuchado, aunque sea en comentario de pasillo, lo que ocurre en los buses que realizan el recorrido “Vía Aeropuerto”. Máquinas con 43 personas sentadas y otras 60 de pie son la imagen clásica de las horas peak.

La excusa de que “no hay más máquinas” hace que el auxiliar insista en meter y meter más personas. “De ladito que hay espacio”, “más atrás que no hay más máquinas”, “acá adelante hay espacio”, grita el joven, mientras alguien ya con la paciencia a punto de acabar reclama. El auxiliar hace como si nada y algunas veces hasta desafía al consumidor a bajarse si no le gusta. Y así continúa el viaje. A nadie le importa que un impacto a 90 ó 100 kilómetros por hora (la velocidad que alcanzan las máquinas en la ruta 60 CH) termine por expulsar a las personas que van pegadas al parabrisas, como nuevamente lo constatamos esta semana.

Si bien se agradece el cambio de la flota de máquinas, tanto en “La Porteña” como “Sol del Pacífico”, muchas de ellas carecen de aire acondicionado, baño, vías de evacuación adecuadas y cinturones de seguridad. Estas medidas no son obligatorias, pero son elementos que los pasajeros agradecen y necesitan.

La forma en que viajan los pasajeros no es la única crítica que se le hace al servicio. La conducción del chofer es también foco de negativas opiniones. Más allá de lo acelerados que puedan parecer algunos, varias críticas apuntan a las “avivadas” de los conductores.

Las situaciones de máquinas en panne son ejemplo de ellos. En la ruta, algunos buses quedan en panne o pinchan neumático, lo que obliga a los pasajeros a cambiarse de vehículo. A los minutos de hecho el cambio, la máquina que tenía problemas sorpresivamente avanza. “El negocio es redondo, pues reúnen el poco público en una máquina”, señala un usuario frecuente del servicio.

En Viña del Mar, en el sector del mall y Plaza Parroquia, muchas veces las máquinas dan “la vuelta a la manzana” para volver a pasar por segunda vez por un punto. Es que como a nadie le gusta viajar con seis o siete pasajeros, los que están deben aguantar un retorno para ver si esta vez el chofer puede llenar la máquina.

Aunque hacen un recorrido desde Petorca a Valparaíso (que demora el doble que el viaje de Santiago a Viña del Mar), los buses no entregan un ticket de equipaje a quienes dejan sus maletas en la parte inferior de la máquina.
Grueso problema, porque así queda en la mente del auxiliar el saber quién le entregó tal o cual bolso, y si alguien que no entregó bolso al bajar dice “tengo equipaje y ese es mío”, simplemente se lo entregan.

Constanza Schiaffino recuerda que el domingo 18 de marzo su hermano perdió su bolso. Se subieron en Quillota y bajaron en Libertad con 1 Norte. Al pedir las cosas notaron que el bolso simplemente no estaba.

En “Sol del Pacífico”, la única solución que le entregaron fue apuntar el número celular del auxiliar, quien se comprometería a buscar el bolso. El asistente de viaje recordó que lo entregó a un pasajero que bajó en el Hospital Naval y, por esas cosas de la vida, un amigo de ese pasajero bajó en el mismo punto que Constanza. “Él nos confirmó ese dato, así es que partimos a buscarlo. El auxiliar nos pasó dinero para la locomoción y pudimos hacer el cambio. Mi hermano estaba desesperado porque ahí estaba el notebook y el uniforme para ir a clases”, recuerda Constanza. A través de nuestro portal soyquillota.cl preguntamos a los internautas cómo evaluaban el servicio “Vía Aeropuerto”. El 75% manifestó que es “malo”.

En nuestro facebook, hubo comentarios que destacaron el cobro de $500 para los estudiantes. El resto fueron lamentos, quejas y llamados a “ponerse en el lugar del usuario”.

Karolina Ortega opina que “no saben dónde meter más gente. No somos sardinas!”. Mariana Tapia Saavedra agrega: “Espero que no tenga que haber un accidente para que se comiencen a tomar medidas respecto al tema”. Antonia Buratti apunta sus dardos en las autoridades: “Yo me pregunto ¿y quién fiscaliza esto? ¿Tendremos que lamentar algún accidente para que las autoridades pongan ojo? Es suficiente, ellos comenten muchas irregularidades y nadie con autoridad les dice nada”.

Juan Ponce asegura haber trabajado 20 años en el servicio “Vía Aeropuerto”.

“El problema es que no hay sueldo, sólo porcentaje por boleto (…) Todo esto se va a terminar cuando la empresa ponga un sueldo digno a los trabajadores”, explica.

El comentario más preocupante es el que hace Marcela Flores Cortés. “Fuera de tener un pésimo servicio, ellos discriminan a las pequeños que van a la Teletón a sus terapias. Ellos no me paran cuando estoy con mi hijo y su silla de rueda”.

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